RINCÓN LITERARIO

RINCÓN LITERARIO

Santo Sepulcro de Medina de Rioseco

SOBRE UN LECHO DE HIELO

Te observo yerto y desierto,
Como un susurro en soledad
Al que nadie puede escuchar,
Llenando mi alma de tropiezos.

Tu imagen se ha quedado en mis ojos,
el tiempo consume este momento
llegándome un reguero de recuerdos
que se apoderan de mí poco a poco.

Sobre un lecho de hielo,
el silencio grita, nadie le escucha
por un dolor que perdura
mientras busco una razón que no encuentro.

Sé de tu dolor crucificado,
dolor que siento sobre el alma mía
que la deshace entre tanto llanto.
Salvaste al Mundo, diste tu sangre y tu vida,
sometiéndote al dolor más variado
y a la mayor de las agonías.

L. FERNADO DE SANTIAGO BADÁS.

DORMIRE EN TU REGAZO.
Tu manantial de fe me inunda,                                                                                                                            
despierta mi esperanza
como un fugaz destello de  luna,
que con  lagrima llama.

Una  sedosa pena me envuelve,
derrama sentimiento,
dolor que llama y  siente
envolviendo el aire en  tiempo.

La voz esta gimiendo,
hace palidecer el alma
en este indescifrable cielo
en esta tempestad anunciada.

Acogido por los brazos de la muerte
queriendo ser ceniza del pasado
te observo, malherido y yacente;

En mi interior tienes tu espacio
pero si un día duermo para siempre,
dormiré en tu regazo.

MANOLA
Manola, de negro, luto riguroso
llenas mis ojos  de vida
luz que en tu presencia me guía,
ángel con alas de oro.

 Camino, donde todo es luz
noche silenciosa, donde eres  un sueño
envuelta en la zozobra de tu aliento
bajo este cielo, donde  también estás tú.

 Primavera, cubierta  de invierno
llena de pena, dolor jamás recuperado
agua cristalina de un rio  inmenso  y manso
Manola aterciopelada, aferrada al sentimiento.

Navegas en un mar de gente , calmado y silencioso
donde tú eres la más hermosa sirena
Impertérrito don en  mis ojos,

Manola de mantilla negra y airosa peineta,
de  pena encendida en tu rostro
no encontré en el cielo estrella más bella.

 

L.Fernando de Santiago Badás